La religión está ligada a la civilización, siendo posiblemente su principal impulsora junto a la agricultura, como puede venir a demostrar el templo de Göbekli Tepe en el sudeste de Turquía, yacimiento actualmente estudiado por los arqueólogos y que se piensa que tiene unos 11.600 años de antigüedad.
El ser humano nunca ha llevado bien el hecho de dejar de existir, de perder la conciencia para siempre, además de verse incapaz de dominar la naturaleza, por lo que la religión ha sido y sigue siendo para muchos la compensación a este sufrimiento, el primer engaño. También ha sido fuente de poder y escudo para que unos hagan todo lo que les dé la gana, incluso matar en nombre de Dios, pero en eso no voy a entrar ahora.
La mayor parte de la población mundial ha creído siempre en algo más allá de la muerte, pero a partir de la segunda mitad del siglo XIX esto se ha ido viniendo un poco abajo, con lo de Dios ha muerto, el nihilismo y demás. Claro que antes había ateos, pero a partir de estos años la pérdida de fe ha ido extendiéndose hasta nuestros días. ¿Es esto bueno o malo? Claramente estás más jodido si crees que no hay nada más, ¿entonces qué? ¿se supone que hemos evolucionado demasiado? ¿andamos batiendo el récord?
La falta de fe se puede tomar muy a la tremenda:
La existencia es eterna o es engañosa.
Una vez convencido de que la existencia es un perfecto absurdo para quien no tiene fe en la inmortalidad, el desesperado llega a la conclusión del «suicidio lógico».
(Sacado del capítulo Kirilov -personaje de Dostoievski- de El mito de Sísifo de Albert Camus)
Está bien, no hay nada en el más allá, no hay Dios y soy libre pero entonces la vida es absurda y encima está llena de sufrimiento, pero ¿cuales son las opciones? Estar bien o estar mal. Nosotros tenemos la costumbre de meterle caña a eso de pensar y la verdad es que a algunos nos cuesta más que a otros el no pensar en esta mierda. Aquí es donde aparece, debe aparecer, ¡se ruega que aparezca! el segundo engaño, el autoengaño, el hacerse uno un poco el tontolaba y pensar solo en las cosas que le gustan, pero, anda que no es difícil, no bastan ni siquiera los culos y las popas.
Hay gente admirable que lo consigue, sin creer en cuentos, saben lo que hay y saben vivir felices incluso siendo inteligentes; hay gente con una curiosidad inmensa por una o muchas materias, o por todo, algunos tan locos o afortunados que son absorbidos casi por completo. Es todo un lujo.
En cualquier caso, pertenezcas o no a los anteriores, hay que luchar por el segundo engaño.
2 comentarios:
Que profundo...que profundo...
me ha gustado. Pero no sé por qué, tengo la impresión de que todo el desarrollo filosófico del post tiene como único objetivo el poder usar la palabra "popas".
En fins...
Vaya, se nota. Me he retorcido los sesos para nada, pensaba que estaba bien disimulado :)
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