Y si alguien ha visto alguna de las películas de Bergman más difíciles de recibir y está acurrucado en una esquina, que no se asuste con ésta, es más llevadera.
Psicosis (Alfred Hitchcock, 1960)
La locura te acecha continuamente, ten cuidado.
La Noche De Los Muertos Vivientes (George A. Romero, 1968)
Volvió a renovar el género, esta vez en forma de zombis acorralando a un grupo de personas en una casa de campo. Además de su truculento argumento, otro fuerte de la película son los choques de carácter entre la gente atrapada.
El ataque de los muertos vivientes fue entendido por no pocos como el levantamiento del tercer mundo contra el bienestar de los países adinerados.
La Naranja Mecánica (Stanley Kubrick, 1971)
Violencia, sexo y crueldad con estilo. Controvertida y única.
El Padrino (Francis Ford Coppola, 1972)
¿Qué decir de esta sobria y elegante película si ya sale en todas las listas de las mejores de la historia?, pues que trata de la familia y hombres con un par de güevos.
¿Te has preguntado alguna vez por qué el cine negro tiene un porcentaje tan alto de películas buenas?
La Matanza De Texas (Tobe Hooper, 1974)
Aunque quede repetitivo, más aire nuevo para el cine de terror, y es que así como en los sesenta y en los setenta se renovó en gran medida, ya hace años que no ofrece nada nuevo, salvando el estilo documental de El Proyecto De La Bruja De Blair o Rec (que por otra parte ya se había utilizado en Holocausto Caníbal, aunque más alejado del terror).
Personalmente, los minutos que transcurren entre la llegada a la casa de tarados en busca de ayuda y la agonía de la chica colgada son de lo mejor del género.
La Matanza De Texas y Viernes 13 las debí ver por primera vez cuando tenía unos nueve años, causándome ambas un gran impacto, pero así como Viernes 13 me decepcionó en un revisado años más tarde (aunque es disfrutable), La Matanza De Texas me gustó todavía más.
Stalker (Andrei Tarkovski, 1979)
Una de esas películas que, según cómo te pille la sensibilidad, te puede aburrir o te puede marcar para toda la vida, demostrando que el cine no es sólo entretenimiento sino también un arte que te puede ayudar a ver la vida de otra forma.
Blade Runner (Ridley Scott, 1982)
Muy probablemente la mejor película de la década de los ochenta, basada en la novela Do Androids Dream Of Electric Sheep de Philip K. Dick y con una banda sonora de Vangelis que contribuye notablemente a la alteración de tu estado emocional.
Recuerdo una tarde en la que se podía lijar con mi piel cuando aparecieron los títulos de crédito, uno de esos finales que te dejan además cara de bueno, un nudo en la garganta, ojos de haber pelado cebollas y voz de… ehm… magnesio.
Inevitable pensar que Rick Deckard es ciertamente un replicante, dada su poco expresiva interpretación.
Pulp Fiction (Quentin Tarantino, 1994)
Joder, una de las películas que más me gustan y que marcó a una jodida generación (por lo menos), coincidiendo con el despertar de muchas inquietudes y en esa época en la que se empezaba a ver la vida con otros ojos.
Funny Games (Michael Haneke, 1997)
Una implacable película sobre la deshumanización y nuestra impotencia (¿y complicidad?) ante ella. Si aún no la has visto te la recomiendo, te aseguro que no será otra película más.









